Amén de un gran boxeador, el doble ex campeón mundial de peso pesado Shannon Briggs también destaca por ser un provocador compulsivo, que se aferra a la frase de que el fin justifica los medios. De ahí que utilice cualquier recurso para ser blanco noticioso en su objetivo de enfrentar al actual múltiple monarca del orbe, el kazajo Wladimir Klitschko.
Y tal como ocurrió hace pocas semanas atrás en una reyerta anterior, ahora "El Cañón" Briggs, de 42 años, se presentó en un restorán donde comía Klitschko y sin saludo previo comenzó a cuestionar su reinado con insultantes palabras.
De inmediato, Briggs se sentó, tomó el recipiente y los cubiertos del kazajo e ingirió parte de la comida ante el asombro del europeo y de todos los presentes en el restorán italiano "Mamma Mia", de Hollywood, condado de Broward, Florida.
Haciendo gala de paciencia inglesa, el "Dr. Martillo de Acero" Klitschko le preguntó al orondo Briggs si deseaba beber agua. Y con parsimonia llenó una copa, en tanto el desafiante estadounidense engullía los alimentos del europeo. Pero de inmediato y con una rapidez que no dio tiempo a nada, el gigante kazajo vertió todo el líquido sobre la cabeza de Briggs. Ahí literalmente ardió Troya.
Sorprendido y molesto hasta los tuétanos, Briggs lanzó al piso todos los artículos que se encontraban sobre la mesa en un arrebato de furia e indignación. Fue un espectáculo de instantes, que pero que millones de personas vieron en pocas horas gracias a la omnipresente magia de la Internet.
Aunque la trifulca no llegó a mayores por la rápida intervención de los guardias de seguridad de Klitschko, se asegura que el estadounidense tuvo que trasladarse a una clínica para que le colocaran algunos puntos de sutura en la mano.
"Eso fue ciento por ciento real, no fabricado", dijo Briggs al referirse a las imágenes aparecidas en las redes sociales. "Wlad es un campeón que pelea solo con boxeadores sin renombre ni historia.Y sus peleas son horribles para la televisión".
Varios de los que conocen a Briggs enfatizan que más allá de querer disputarle los títulos a Klitschko, el estadounidense arde en deseos de tomar desquite de Wladimir por la paliza que le propinó su hermano Vitali el 16 de octubre de 2010, cuando disputaron la corona del Consejo Mundial, en Hamburgo, Alemania.
Casi por milagro llegó Briggs hasta el final de los 12 asaltos, pero posterior al fallo adverso por unanimidad fue preciso llevarlo a un hospital, donde le diagnosticaron fractura del hueso orbital izquierdo, también rotura de la nariz, desgarramiento del bíceps del brazo izquierdo, entre otras lesiones.
Cuatro años necesitó Briggs (55-6-1, 48 KOs) para reponerse física y emocionalmente de aquel fracaso y que todavía lo hace alucinar por los tronos que disfrutó en 1997 y en 2006.
"Estoy buscando hacer historia y ganar títulos en tres décadas diferentes", expresó Briggs, quien suma cuatro victorias desde su regreso, aunque frente a púgiles de poco brillo en sus trayectorias. "Soy el último de América en disfrutar de este título y quiero traerlo de vuelta a los Estados Unidos".
Nacido el 4 de diciembre de 1971, Briggs fue un exitoso gladiador amateur que venció en el torneo de los Guantes de Oro de Nueva York y después en la lid nacional. En los Juegos Panamericanos de La Habana-91 perdío en la final ante el cubano Félix Savón en la división de 81 kilos.
Después de su salto al profesionalismo en 1992, Briggs evidenció una pegada demoledora, que se resume en 33 nocaut en el primer asalto, récord para la categoría de los mastodontes.
Como un depredador persigue sin descanso a su presa, así anda Briggs detrás de Wladimir Klitschko. Pero muy pocos consideran que el norteño tenga reales posibilidades de vencer al gigante ucraniano de 6,6 metros, en plenitud de facultades y sin conocer el revés desde hace diez años.
Desafiar a Klitschko en un gimnasio o en un restorán es fácil para Briggs. Enfrentarlo encima del ring tiene otra trascendencia, con peligro de que se repita la historia de hace cuatro años.