Las Vegas.-En un polémico resultado, el ex campeón mundial estadounidense Brandon Ríos venció al argentino Diego Chávez por descalificación en el noveno asalto, el 2 de agosto en el hotel Metropolitan de Las Vegas, Nevada.
Fue un pleito de poco brillo entre dos estilos diferentes, que se caracterizó por los contantes agarres, empujones, cabezazos y la indispensable intervención del árbitro Vic Drakulich, a la postre el máximo protagonista del desenlace.
Drakulich restó puntos a ambos contendientes. A "La Joya" Chaves (23-2-0, 19 KOs) en el tercero y el octavo por agarrar, y a "Bam Bam" Ríos (32-2-1, 23 KOs) en el quinto por entrar peligrosamente con la cabeza.
Con mayor rapidez de brazos y piernas, Chávez utilizó su velocidad para sacar ventaja en los primeros asaltos. Pero desde el inicio después que golpeaba a Ríos, el argentino sostenía los brazos de su oponente para neutralizar su ataque.
El tercer hombre del ring le hizo varias advertencias al sudamericano –también a Ríos por "tirarse a fondo" con su testa hacia adelante- y a los pocos minutos de iniciado el noveno asalto decidió descalificar a Cháves.
Fue un encuentro de esos para el olvido, por la falta de elementos técnicos, principalmente de Ríos, un boxeador extremadamente fuerte, de gran asimilación y que siempre va hacia adelante en busca del rival.
Dada su extrema lentitud, que compensa con granítica fortaleza física, Ríos es de los púgiles que está obligado a ir a la corta distancia para tratar de sacar ventaja en el cuerpo a cuerpo, donde comienza el forcejeo por desembarcar sus golpes.
Tampoco Cháves supo sacar provecho a su mejor técnica y velocidad de manos y piernas. En reiteradas ocasiones aceptó involucrarse en los agarres, sin cumplir con el plan táctico que sin dudas le hubiera reportado la victoria.
Pero ante un peleador de las características de Ríos no es fácil mantenerse peleando en la media y larga distancias, porque el norteño embiste como un miura sin dar tregua ni un instante.
A pesar de todo, fue controversial la decisión de Drakulich. En primer lugar porque no existió una acción clara que obligara a poner fin al choque. En segundo porque el combate estaba muy cerca de finalizar. Y en tercero porque fue más exigente con uno que con el otro.
Cuando Drakulich puso fin al combate, dos jueces tenían delante a Cháves por un solo punto, y el otro a Ríos, también por una unidad.
Lo más lamentable es que Drakulich le aportó un inmerecido triunfo a Ríos, quien sumaba dos derrotas consecutivas, la más reciente ante el filipino Manny Pacquiao, en noviembre, en Macao, China.
E igualmente el veterano réferi sumó un revés a la carrera de Chávez que no se correspondió con todo lo sucedido sobre el cuadrilátero.
Cháves venía de anestesiar en el tercer asalto a su coterráneo Juan Alberto Godoy, el 15 de febrero en Saladillo, Buenos Aires.
Siete meses antes, Cháves sucumbió por nocaut en el décimo capítulo ante el estadounidense Keith Thurman, en el AT T Center, de San Antonio, Texas, donde perdió el título interino welter de la Asociación Mundial (AMB).
En esa reyerta, que significó el único revés anterior de su carrera, Cháves fue a la lona en el noveno y el décimo episodios.