Beijing.- El mejor boxeador de todos los tiempos en China se encuentra tal vez a un solitario escalón de hacer historia en la versión rentada del deporte de los puños. Zou Shiming, campeón olímpico en Beijing 2008 y Londres 2012 (bronce en Atenas 2004), podría colocarse, de alzarse con una victoria este sábado en Macao, a las puertas de su soñado combate por un título mundial.
La Arena Cotai del Casino Resort Venetian de Macao acogerá la sexta cartelera pugilística que promueve Top Rank en esta región administrativa especial de China. La velada macaense, bajo el título de "Campeones de oro", contará entre sus mayores atractivos con el regreso del principal exponente chino dentro de las 16 cuerdas.
Zou ha sido el eje central (si no desde el punto de vista boxístico, sí del mediático) en el desarrollo de la iniciativa de Bob Arum y su promotora en el gigante asiático. No es coincidencia que sus 4 peleas, desde que diera el salto al profesionalismo, hayan tenido como escenario un mismo cuadrilátero, el de la Arena Cotai.
Desde que Arum y sus púgiles comenzaran su andadura por Las Vegas de Asia, el chino únicamente se ha ausentado de una función, "Furia de los pesos pluma", celebrada el pasado 31 de mayo.
Debutó en abril de 2013, en "Puños de oro", con éxito unánime en cuatro rounds ante el desconocido mexicano Eleazar Valenzuela; en julio del mismo año, en "Puños de oro II", se impuso por la misma vía, pero en seis asaltos, al también azteca Jesús Ortega; y en noviembre, con Manny Pacquiao como figura estelar del show "Choque en Cotai", Zou repitió la dosis ante otro representante de México carente de aval, el bajacaliforniano Juan Toscano.
El estreno en 2014 del doble monarca olímpico y primer medallista de oro de China en mundiales de boxeo aficionado tuvo lugar en febrero, en cartelera promovida como "Ring de oro". La noche sirvió para que el oriundo de la provincia de Guizhou se anotara su cuarta victoria consecutiva y primera por nocaut (en el séptimo round) ante la –cuestionable- oposición de otro rival sin resultados, el tailandés Yokthong Kokietgym.
El supuesto último escollo en el camino de Zou hacia la anticipada reyerta por un primado universal será el colombiano Luis De la Rosa (23-3-1, 13 KOs). El púgil cafetero no escala a un encerado desde noviembre cuando, en su Arboletes natal, pulverizó en dos rounds a su compatriota Deivis Narváez, un contrincante que no conocía más que la derrota en 20 presentaciones, 13 de ellas por la vía del cloroformo.
Para resaltar en la carrera profesional de Luis De la Rosa están justamente sus descalabros: en un trío de ocasiones tuvo la oportunidad de ceñirse un cetro interino y en ninguna consiguió erigirse a la altura de las circunstancias.
En octubre de 2010, cayó cerradamente por decisión dividida frente al bajacaliforniano Raúl García, en contienda por la faja interina, peso paja (105 libras), de la Organización Mundial de Boxeo (OMC). El filipino Merlito Sabillo lo aniquiló en 8 rondas, en marzo de 2013, cuando De la Rosa aspiraba nuevamente al mismo galardón. Y en fecha más reciente, el pasado septiembre, en su penúltima pelea, el defeño Moisés Fuentes no dejó al colombiano aclimatarse en Chiapas y lo envió a hacer las maletas a los 2 minutos y 40 segundos de una contienda en la que estaba en juego el cinturón interino mosca ligero (108 libras) avalado por la OMC.
La conclusión tras un rápido vistazo al palmarés del sudamericano emerge como verdad revelada: De la Rosa no ha sabido lidiar con los grandes momentos y eso (mucho antes que nosotros) lo vieron Bob Arum y sus lugartenientes antes de convertirlo en el elegido para coprotagonizar con Zou Shiming la primera contienda a 10 asaltos del ídolo chino.
Por consiguiente, la nueva presentación del apadrinado más lucrativo de Top Rank en China trae más de lo mismo: constatar los progresos alcanzados por Zou bajo la tutela del prestigioso Freddie Roach en el Wild Card Gym de Los Ángeles, unos 15 meses después de poner punto final a su laureada trayectoria como amateur.
Los cuatro triunfos de Zou no terminan de convencer a sus detractores sobre las potencialidades reales del chino para convertirse en legítimo campeón profesional. Aunque la progresión ha sido significativa en poco más de un calendario, sus 33 años y la aparente falta de dinamita en sus puños, además de la tendencia adquirida en sus años como aficionado a lanzar combinaciones en movimiento, sin imprimirle al golpeo la solidez necesaria, parecen reforzar la teoría de quienes miran al bicampeón olímpico con escepticismo y a su octogenario apoderado, Robert "Bob" Arum, movidos por la pena o la burla.
Zou deberá respaldar dentro del cuadrilátero macaense las recientes declaraciones de Roach, quien asevera que su pupilo ha ganado potencia en sus impactos y está listo para empeños mayores. La velocidad de piernas y manos que lo llevó a la cúspide del olimpismo deberá condimentarla con una dosis de precisión y fortaleza en sus golpes frente a un contrincante que se achica en proporción directa a las exigencias del reto.
Por si fueran poco aliciente las grandes expectativas de Top Rank, el asiático tendrá como estímulo añadido en su refriega contra Luis De la Rosa la posibilidad de agenciarse el vacante fajín internacional mosca (112 libras) de la OMC.
Si el "experimento Zou Shiming" continúa transitando según los planes de Arum y sus influyentes asociados (incluyendo al magnate Sheldon Adelson, a cargo de buena parte de las apuestas en Macao), la próxima salida al ruedo del chino quedará pactada para el venidero 22 de noviembre, coincidiendo una vez más con Pacquiao en las marquesinas de Macao. El premio será disputar una versión del título universal de las 112 libras, presumiblemente la de la Federación Internacional, en poder del tailandés Amnat Ruenroeng.
Pero anticiparse a los hechos ha probado ser costoso en repetidas ocasiones cuando de boxeo se habla: primero está De la Rosa; después, toda la gloria en perspectiva.