Vayamos hacia atrás en la historia y remontémonos a julio de 2009. Ese fue el mes en el que el anuncio de que Floyd "Money" Mayweather Jr. descolgaría los guantes acaparó los titulares de la prensa especializada.
Anteriormente, Floyd Mayweather se había mostrado reacio a salir del retiro, ya que consideraba que a lo largo de once años había alcanzado todas las metas que se propuso en el pugilismo profesional. Llegó a la cima y se jubiló estando en la cima.
"Otros boxeadores tienen que pelear, yo no tengo que pelear," señaló Mayweather un año antes en entrevista para el New York Times, dando a entender que su situación económica le permitiría seguir viviendo cómodamente fuera del boxeo. Sólo en 2007 se había embolsado la cantidad de $ 50 millones de dólares en ganancias por sus dos peleas ante Oscar De la Hoya y Ricky Hatton.
Cuando se le cuestionó sobre la gloria, el legado y la necesidad de todo deportista de encarar nuevos desafíos, respondió que "ya me he demostrado eso a mí mismo. Una vez que llegas a ser el mejor 'libra por libra', ya lo probaste todo."
Pero su ostentoso estilo de vida, malas inversiones y demandas millonarias de acreedores, aunadas a un adeudo de $ 6.4 millones de dólares al Servicio de Impuestos Internos (IRS, por sus siglas en inglés), lo hicieron volver al ring un 19 de septiembre de 2009 para enfrentar al mexicano Juan Manuel Márquez, a quien apaleó durante doce rounds.
Previo a la celebración del combate, los críticos lo atacaron sin miramientos, ya que en febrero de ese mismo año rechazó una oferta de Golden Boy Promotions por el monto mínimo de $ 8 millones de dólares, que se incrementaría exponencialmente con un porcentaje de las ventas del Pague-Por-Ver (PPV), para medirse al hombre que destrozó al mexicano Antonio Margarito, el veterano "Sugar" Shane Mosley.
Técnicamente Floyd no se negó a pelear, solo hizo una contraoferta por $ 20 millones, una cantidad que se creía era demasiado alta para la realidad boxística que vivía y que solo él creía merecer.
Al enterarse de la suma que pedía para pelear con Mosley, su ex promotor, Bob Arum de Top Rank, declaró burlonamente que "nadie le va a dar a Mayweather esa cantidad de dinero para pelear con Pacquiao, Mosley o Jesucristo."
Era obvio que el viejo zorro seguía resentido porque el ahora apodado "Money" le comprobó con hechos que todo lo que le pidió y le fue negado durante los últimos años de su relación laboral, tenía sustento.
Unas semanas después del combate entre Floyd Mayweather y Zab Judah, el cual se realizó el 8 de abril de 2006, el entonces llamado "Pretty Boy" rechazó una oferta de $ 8 millones de dólares que le hizo Top Rank para enfrentarse a Antonio Margarito. Y pagando el valor de su contrato, el cual ascendía a $ 750 mil dólares, solicitó su carta de liberación.
Optó por convertirse en agente libre en razón de que el contrato para la pelea contra Margarito venía aparejado con una extensión promocional, cuyas cláusulas no le convenían. Ganando o perdiendo Top Rank garantizaba bolsas de $ 7 millones de dólares en futuros careos con Miguel Cotto y/o Ricky Hatton.
Floyd pretendía un mínimo de $ 10 millones para combatir contra cualquiera de los dos y una garantía de $ 20 millones en caso de un emparejamiento con Oscar De la Hoya. Pero tales pretenciones fueron tomadas como poco apegadas a la realidad.
El razonamiento de Bob Arum parecía correcto, ya que Floyd Mayweather no era un imán de taquilla en ese momento, ni tampoco una gran atracción de PPV. Púgiles como Bernard Hopkins, Fernando Vargas, Shane Mosley, Erik Morales y Manny Pacquiao, eran mucho más comerciales y se les pagaba menos dinero del que él intentaba conseguir.
Pero lo que el jerarca de Top Rank jamás vislumbró fue que el "Dream-match" en el que derrotó a Oscar De la Hoya, rompería los records de taquilla, de ventas de Pague-Por-Ver y de ganancias brutas, y que a la postre lo convertiría en una súper estrella.
"No me interesa De la Hoya contra Maywetaher, porque si promoviera esa pelea, estaría trabajando por un porcentaje tan pequeño que no valdría la pena," dijo Arum a ESPN luego de revelar la salida del "Pretty Boy" de Top Rank.
Pero lo más irónico fue que una vez que se quitó las ataduras, Floyd tuvo libertad de escoger oponente y obtuvo un cheque por la misma cantidad que hubiese conseguido enfrentado a Margarito y lo hizo contra el rival más cómodo que pudo haber encontrado, el argentino Carlos "El Tata" Baldomir.
Contra Márquez, la suma garantizada fue de $ 10 millones de dólares, que superó a la del primer ofrecimiento que se le hizo para medirse a Shane Mosley, mostrando una vez más que no era mal negociante. Al menos no en el boxeo.
Luego de contabilizarse los ingresos totales, terminó ganando $ 25 millones de dólares, que también fue mayor a los $ 20 que exigió en su contraoferta; una vez más Robert Arum estuvo equivocado.
El "Money" Mayweather siempre se ha preocupado por obtener el mayor ingreso posible con el menor riesgo. Y tal como lo había manejado desde el rompimiento con Top Rank hasta su primer retiro, lo sigue haciendo en la actualidad. Pero hay algo que no podemos omitir, la cantidad que pidió en 2006 por pelear con Mosley ahora le queda chica, ahora gana bolsas que sobrepasan los $ 30 millones de dólares.
En reciente entrevista para Yahoo Sports, Bob Arum reconoció finalmente que Mayweather siempre estuvo en lo correcto cuando le hacía recomendaciones sobre la forma en la que debía ser comercializado "y hasta cierto punto, le ha ido mejor haciéndolo por su cuenta."
Desde el momento en el que Floyd Mayweather jr. se convirtió en su propio jefe, trabajó muy duro para darle el carácter de celebridad a la nueva imagen que creó de sí mismo, el "Money Mayweather".
Dejó de promover su marca en el negocio del boxeo para comenzar a hacerlo en el negocio del entretenimiento y estableció un modelo de negocios en el que el pugilista es quien controla la totalidad de las fuentes de ingresos de sus peleas.
Lo que bien se siembra, bien se cocecha. No me sorprendería que el tiempo que dure activo en este deporte siga siendo reconocido como el atleta mejor pagado del planeta.