No fue el desenlace que el filipino Nonito Donaire hubiera elegido -entre un centenar de alternativas- para su pelea por un cinturón universal en una cuarta división, pero al final... victorias son siempre victorias. El ídolo tagalo mereció el triunfo después que el tercer hombre en el ring, el puertorriqueño Luis Pavón, detuviera el combate por una cortada en la ceja de Donaire tras un cabezazo accidental, y, según las reglas de la AMB, concluidos cuatro asaltos, se determinara el resultado por el cómputo de las boletas de los jueces (todas con idéntico 39-36 a su favor).
Nonito "Filipino Flash" Donaire se enfrentaba al sudafricano Simpiwe Vetyeka, supercampeon de la Asociación Mundial (AMB), en el combate estelar de la cartelera "Furia de los Pesos Pluma", promovida por Top Rank en la Arena Cotai del Casino Resort Venetian de la región china de Macao.
Donaire buscaba mucho más que el cuarto reinado de su carrera profesional en igual número de divisiones (quinto sumando a las fajas mosca, gallo y supergallo su título interino supermosca); el asiático, Mejor Boxeador del Año en 2012, necesitaba sacudirse de los fantasmas de un 2013 de espanto, en el que cedió sus cetros del planeta ante el cubano Guillermo Rigondeaux y fue desbancado del pedestal reservado para los mejores púgiles del orbe, libra por libra.
El nacido en Talibon, en la provincia filipina de Bohol, y actual residente en San Leandro, California (EE.UU.), perdió en el almanaque previo su condición de miembro de la selecta élite en el deporte de los puños y un bien ganado hálito de invencibilidad que lo acompañó a lo largo de 12 años y 30 reyertas sin conocer la derrota.
La pelea de este 31 de mayo revestía una vital importancia, es por ello que salir airoso en cuatro rounds y dejar a la afición con ganas de mucho más fue un desenlace que no complació a Donaire en lo absoluto; aunque vale apuntar, no dependió de él.
El abrupto final llegó después de cuatro asaltos y, sobre todo, un trabajo más que cuestionable del boricua Pabón, quien es otra vez noticia (de la manera que casi siempre les llega la fama a los jueces) por su ineptitud.
El primer round fue de poca acción, con el sudafricano intentando imponer su desorganizado estilo de pelea (en ocasiones tan desordenado como desconcertante para el rival), y Nonito a la caza de una brecha defensiva para desembarcar sus manos.
En las postrimerías de ese primer capítulo tuvo lugar la acción premonitoria que a la postre decretaría el abrupto fin del duelo: ambos boxeadores se pegaron por detrás de la cabeza, y Vetyeka, el segundo en responder a la cortesía, lo hizo después del gong; Pabón no advirtió ninguna de las faltas y también pasó por alto un cabezazo no intencional durante ese forcejeo que terminó con una profunda cortada bajo la ceja izquierda del filipino, aunque Nonito, de rodillas en la lona, se quejaba por la infracción.
En el segundo capítulo el supercampeón pluma de la AMB conseguiría hacer blanco en la anatomía de Nonito en dos oportunidades, con la que hasta el momento había sido su arma más devastadora: la cabeza. Esta vez, al menos Pavón tuvo la delicadeza de llamar al doctor para que examinara la herida del asiático de la que emanaba una cantidad de sangre que ponía en peligro la continuidad del choque.
Tal vez inseguro de si la cortada bajo su ceja sería considerada como resultado de un golpe o un cabezazo, lo cierto es que en la tercera ronda Donaire mostró destellos del boxeador imbatible y explosivo que encarnó hasta 2013, y fue a por todo, con una urgencia que muchos esperaban sería su motivo de inspiración desde el inicio de las hostilidades.
El tercer asalto también dejó espacio para la polémica: un gancho de derecha de Nonito impactó con potencia en el rostro de Vetyeka y el sudafricano, ante la mirada indolente de Pavón, se sostuvo de las cuerdas para continuar en pie. Fue sin dudas el round con mayor acción del combate, con dominio abrumador para el retador.
El cuarto asalto también deparó más disposición ofensiva por parte de ambos y en éste el sudafricano sí visitó la lona definitivamente. En un intercambio en el minuto intermedio, Vetyeka llevó a Nonito contra las cuerdas y, confiado en que el tagalo no tenía buena visibilidad por la sangre que le corría por el ojo, descuidó su defensa. El de Bohol no perdonó el regalo y le desembarcó una combinación al rostro que culminó con su temible gancho de izquierda... y con Vetyeka de espaldas en el encerado.
El resto del cuarto asalto no merece formar parte del recuento: el supercampeon pluma de la AMB reponiéndose de los estragos que dejó el desliz en su guardia; y Nonito, con un ojo persiguiendo al rival y el otro a medio ver, producto de la sangre y la inflamación, esperando a contraatacar.
Después de dos capítulos de buen espectáculo (tercero y cuarto), se determinó que la cortada bajo la ceja izquierda del filipino era demasiado severa para continuar la refriega, y el supervisor de la pelea dio a conocer la noticia que encontraría como el más sorprendido al propio referí puertorriqueño (quien hasta ese momento no se había pronunciado sobre la causa de la herida): Donaire abandonaba como consecuencia de un cabezazo accidental y al haberse rebasado cuatro rounds, el pleito ya era considerado oficial y debía encontrar sentencia en las boletas de los tres jueces.
Quizás infectado por la ceguera crónica de Pavón en el cuadrilátero, el anunciador Guadalupe "Lupe" Contreras hizo público el fallo unánime con un surrealista ¡49-46!, en solo cuatro rounds.
Al menos alguien mostró algo de vergüenza en una velada de desaciertos y poca profesionalidad, y ése fue Nonito Donaire (33-2-0, 21 KOs), quien expuso toda su insatisfacción por el resultado y lo deslucido de su debut en 2014, en la entrevista que ofreció a Larry Merchant una vez conocido el veredicto.
"Siento mucho no haberles dado hoy (a los aficionados) una pelea apropiada (aplausos)", se disculpó el filipino. Después que Merchant intentara consolarlo subrayando que no fue culpa suya que el combate se detuviera por un cabezazo accidental, Nonito explicó lo ocurrido y dijo más, más de lo que seguramente Bob Arum le recordará en el futuro que no debe decir.
"Tras el cabezazo en el primer round el referí me preguntó si podía ver y si quería seguir, y yo dije que sí, porque no podía hacerle eso a mis aficionados (ovación). En cada round se agravaba y no podían evitar que la sangre me corriera por el ojo. Entonces decidí que no podía seguir con esa desventaja."
"Quiero prometer aquí a los aficionados que le daré la revancha (a Vetyeka), porque no puedo disfrutar esta victoria en un combate inconcluso, él es un gran boxeador y yo quiero darle la revancha.
Que la secuela del Donaire-Vetyeka realmente se lleve a cabo es una apuesta de las más temerarias. Arum ya tenía planes con el filipino, ¿o se cree alguien que lo de reunir a todos sus pesos pluma con cetros universales, en una misma noche, fue una idea generosa para que compartieran un rato juntos en Las Vegas de Asia?
El fundador y presidente ejecutivo de Top Rank difícilmente apoyará la iniciativa magnánima de Nonito, e intentará convencerlo de que con 31 años ya no está en edad de subir al cuadrilátero por un riesgo que supere a la recompensa. Simpiwe Vetyeka (26-3-0, 16 KOs) no es un virtuoso del Arte de Fistiana, pero no por gusto forzó al legendario indonesio Chris "El Dragón" John a hacer las maletas del retiro. Con mucho ímpetu, y a veces usando la cabeza en toda la extensión de la expresión, el sudafricano puede infringir daño a sus contrincantes.
Ya Donaire consiguió lo que quería, la principal razón que trajo de vuelta a Top Rank en Macao el 31 de mayo, otra diadema mundialista en una nueva división. ¿Qué gana con vencer a Vetyeka por segunda vez? Poco más que el haber sido fiel a su promesa. ¿Qué pierde de caer frente a un rival sin palmarés, como el sudafricano? Mucho más de lo que le quitó Rigondeaux (que, a propósito, sí es un virtuoso en su profesión).